viernes, 30 de octubre de 2015

Poemas Románticos

Ahora vamos con los poemas: hay que comentar: Resumen del contenido, tema, y características románticas relacionándolas con ejemplos del texto. También comentamos la métrica en relación con la mentalidad romántica:


Bécquer

RIMA XXIII

Por una mirada, un mundo; 
por una sonrisa, un cielo; 
por un beso... ¡Yo no sé 
qué te diera por un beso!



RIMA XXXI

   Nuestra pasión fue un trágico sainete 
     en cuya absurda fábula 
lo cómico y lo grave  confundidos 
     risas y llanto arrancan. 

 
Pero fue lo peor de aquella historia 
     que al fin de la jornada 
a ella tocaron lágrimas y risas 
     y a mí, sólo las lágrimas.



RIMA XLVIII

  Como se arranca el hierro de una herida 
su amor de las entrañas me arranqué;
 
aunque sentí al hacerlo que la vida
 
        ¡me arrancaba con él!


  Del altar que le alcé en el alma mía, 
la voluntad su imagen arrojó;
 
y la luz de la fe que en ella ardía
 
ante el ara desierta se apagó.


  Aún para combatir mi firme empeño 
viene a mi mente su visión tenaz...
 
¡Cuánto podré dormir con ese sueño
 
        en que acaba el soñar!



 Espronceda

El Mendigo

 Mío es el mundo: como el aire libre,
otros trabajan porque coma yo;
todos se ablandan si doliente pido
una limosna por amor de Dios.

El palacio, la cabaña
son mi asilo,
si del ábrego el furor
troncha el roble en la montaña,
o que inunda la campaña
El torrente asolador.

Y a la hoguera
me hacen lado
los pastores
con amor.
Y sin pena
y descuidado
de su cena
ceno yo,
o en la rica
chimenea,
que recrea
con su olor,
me regalo
codicioso
del banquete
suntüoso
con las sobras
de un señor.

 Y un asilo donde quiera
y un lecho en el hospital
siempre hallaré, y un hoyo donde caiga
mi cuerpo miserable al espirar.

Mío es el mundo: como el aire libre,
otros trabajan porque coma yo;
todos se ablandan, si doliente pido
una limosna por amor de Dios.

Rosalía de Castro

Sin título


¡Ea!, ¡aprisa subamos de la vida
La cada vez más empinada cuesta!
Empújame dolor, y hálleme luego
En su cima fantástica y desierta.

   No, ni amante, ni amigo,
  Allí podrá seguirme;
¡Avancemos!... ¡Yo ansio de la muerte
  La soledad terrible!

 Mas ¿para qué subir?; fatiga inútil
Cuando es la vida fatigosa llama,
Y podemos, ¡poder desventurado!,
Con un soplo levísimo apagarla.

 Ruge a mis pies el mar, ¡soberbia tumba!
La onda encrespada estréllase imponente
Contra la roca, y triste muere el día
Como en el hombre la esperanza muere.

 ¡Morir!; esto es lo cierto;
Y todo lo demás mentira y humo;
  Y del abismo inmenso,
Un cuerpo sepultóse en lo profundo.

 Lo que encontró después posible y cierto
El suicida infeliz, ¿quién lo adivina?
  ¡Dichoso aquel que espera
Tras de esta vida hallarse en mejor vida!

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